El nombre "ratona" le viene de su color pardo grisáceo y sus movimientos
inquietos cuando inspecciona arbustos y matas en busca de arañitas y otros
pequeños artrópodos. También recibe el nombre de "tacuarita".
Cada tanto, la
ratona deja oír un chirrido corto y grave, aunque también posee un alegre y
melodioso canto terminando en un largo trino.
Si bien en forma natural habita
tanto selvas y bosques como zonas áridas, es vista también en los espacios
verdes de nuestras ciudades, debido a su capacidad de adaptarse a los ambientes
creados por el hombre, cosa que ocurre asimismo con otras aves. Esta adaptación
al ambiente urbano queda en parte justificada por la variedad de lugares de que
la ratona dispone para nidificar en las ciudades: desde huecos de árboles,
pasando por grietas y nidos abandonados, hasta latas y recipientes
varios.
Tanto en la ciudad como en el campo, construye su nido con palitos,
cerdas y plumas; éste tiene forma semiesférica.
La ratona pone de 4 a 6
huevos de color rosado, con pintas castañas en toda la superficie, pero en mayor
cantidad hacia el polo mayor y menor; miden 17 x 13 mm.