
El Respeto de la Voluntad Popular es la Esencia de la Democracia
“Toda mi autoridad emana del pueblo, y se inclina ante vuestra sola presencia”José Gervasio Artigas |
Muchas veces la soberbia de quienes gobiernan y legislan hacen olvidar
las palabras que casi dos siglos atrás pronunciara el Protector de los
Pueblos Libres.
“El pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus
representantes...” dice nuestra
Constitución, tantas veces tergiversada por quienes fueron votados y
reciben un sueldo
para
representar al pueblo, y no para
hacer lo que se les antoje.
Hace ya demasiado tiempo que gran cantidad de vecinos, simpatizantes de
una de las Instituciones de mayor prestigio y arraigo de la ciudad,
demandan en vano que sus reclamos sean analizados seriamente, a efectos
de arribar a una solución satisfactoria para todos. Pero lo que
realmente dificulta el diálogo es la actitud hipócrita del Municipio,
que repentinamente pretende erigirse en defensor a ultranza de la
ecología, cuando hace muy poco tiempo apoyó fervorosamente la tala de
al menos 398 árboles (entre ellos las tipas plantadas por
Spegazzini
y varios Ginkgo Biloba) para construir un bunker subterráneo rodeando
al Museo; como así también propició la destrucción casi total de Plaza
San Martín, arrancando de cuajo un mínimo de 136 árboles mediante una
excavación a cielo abierto para construir dos pisos de cocheras, que
una vez terminadas dejarían solamente una capa de tierra de 80 cm. de
espesor.
Cabe recordar que este censurable proyecto (para muchos mal pensados
defendido ciegamente solo para favorecer a una cuestionada empresa muy
vinculada a los más altos círculos del poder) fue aprobado por el
Concejo Deliberante, pese al rechazo de los ediles opositores y con el
curioso apoyo del entonces Presidente de la Comisión de Ecología. Solo
el accionar de los vecinos, mediante un recurso de amparo, impidió esta
barbarie.
Y somos los vecinos quienes debemos decidir democráticamente, mediante
una consulta popular cuya posibilidad está contemplada en nuestra
legislación, qué
proyecto
integral elegimos para nuestro
tan querido Bosque, pues sería un absurdo pensar que la problemática se
reduce a la ampliación o no del estadio del Club Estudiantes.
Creemos que:
- Ambos estadios deberían
mantenerse intactos, pues es mucha la historia y muchas las emociones
que albergan para las multitudes que palpitamos nuestra incurable
pasión futbolera. Pero sinceramente pensamos que el Bosque no es el
lugar más adecuado para la práctica del fútbol profesional, y que no
puede haber mejor destino para esas instalaciones que destinarlas a las
divisiones futbolísticas inferiores, y principalmente a contribuir a la
formación de nuestros niños y jóvenes mediante un serio proyecto de
Educación Física y Deportiva, que incluya periódicamente exámenes
médicos preventivos (placas radiográficas, análisis, revisión
bucodental, etc.). Es inaudito que por falta de instalaciones
adecuadas, en la mayoría de nuestros establecimientos educativos esta
actividad fundamental sea una parodia que se realiza en estrechos
espacios embaldosados. La Administración debería ser compartida con los
clubes y, obviamente, hacerse cargo el Estado de los gastos de
mantenimiento.
- La obra del Estadio Único
deberá ser objeto de una investigación en serio y determinar, entre
otras cosas, por qué costó 14 veces más que la cancha de San Lorenzo, y
por qué un techo de 12 millones de dólares (no contemplado en el
proyecto original) se está oxidando en algún rincón olvidado. También
deberá investigarse el caso insólito del club que salta de categorías
por arte de magia, recauda sus cuotas a través de descuentos
“voluntarios” del sueldo de empleados municipales, y dispone de
recursos cuyo origen no resulta fácil explicar.
Si nos robaron, que vayan presos todos los culpables y que embargue la
Justicia los bienes mal habidos.
Pueden
prevenirse estos proyectos
faraónicos (como la absurda Terminal Ferroautomotor en 1 y
44) que terminan siendo un gran negocio para unos pocos y una pesada
carga impositiva para quienes nos vemos obligados a pagarlos, pero no
puede
volverse el tiempo atrás.
Nos guste o no, el Estadio ya está hecho. Completemos lo que haya que
completar, y que el Municipio y la Provincia contribuyan a los mayores
costos de mantenimiento, pero aprovechemos lo que es nuestro.
Reiteramos que esta es solo una propuesta. La voluntad soberana de las
mayorías debería decidir democráticamente, (mediante el sistema de
votación reglamentado por Ley para estos casos), si la acepta o
prefiere otras que contemplen la práctica de fútbol profesional en el
Bosque.
Alberto Antonini
Presidente del FOCALP
(Foro Ciudadano de La Plata)